Ir a las preguntas

Cuando los fariseos le preguntaron a Jesús acerca del mandamiento más grande de la ley, él dijo que amar a Dios y amar a las personas como a ti mismo. (Mateo 22: 37-39). Esto también se aplica a nuestro dinero. Pero la mayoría de las personas hacen un presupuesto al revés: primero se aman a sí mismos, luego a los demás y finalmente (a veces) a Dios.

Entonces, ¿cómo puedes darle la vuelta? Toma este simple desafío 3-step:

  1. Evalúa tu ofrenda Escriba un presupuesto simple y vea dónde se ubica su ofrenda a Dios (diezmos, ofrendas, misiones, dando a PG, Etc.)
  2. Mueva su rendición hasta una muesca. Donde sea que se encuentre, muévelo hacia arriba. No lo dejes en la parte inferior. Desafíese a darle más a Dios que a su cuenta de cable o su teléfono celular.
  3. Hazlo de nuevo el próximo año. Continúa moviéndote por un nivel cada año, hasta que esté en la parte superior de tu lista.

Nuestro presupuesto es un regalo inequívoco de nuestras prioridades. Hágase las preguntas difíciles y tome el desafío de intensificar su entrega a Dios.

Preguntas de discusión:

  1. Miren el video juntos o inviten a alguien a resumir el tema.
  2. ¿Cuál es tu reacción inicial a este video? ¿Estás en desacuerdo con algo? ¿Qué sobresalió?
  3. ¿Qué tan abajo en la lista está tu donación mensual? ¿Qué hay debajo de tu presupuesto?
  4. ¿Qué tan lejos estás dispuesto a mover tu donación? ¿Crees que es realista que alguna vez estará en la parte superior de la lista? Explique.
  5. Escribe un paso de acción personal basado en esta conversación.