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La ira sucede. Alguien te tira en el camino. Tu cónyuge deja la leche toda la noche. El perro de tu vecino va al baño en tu jardín. Todas estas situaciones y otras como ellas tienden a enojarnos. Pero, ¿tenemos que enojarnos todo el tiempo? No. Use estas cuatro sugerencias a continuación para aprender a superar esta poderosa emoción.

Se lento a la ira

No hay prisa por responder cuando alguien te ofende. Respire hondo varias veces, cierre la boca y evite reaccionar de inmediato. Tendemos a meternos en problemas porque somos rápidos para perder la paciencia. Antes de estar enojado, decide mantener la cabeza nivelada. Incluso después de hacer esto, seguirás enfadándote de vez en cuando, pero ser consciente de tu ira te ayudará a frenar esta emoción.

Santiago 1: 19 Comprendan esto, mis queridos hermanos y hermanas: deben ser rápidos para escuchar, tardan en hablar y tardan en enojarse.

Intenta no decir nada negativo de inmediato

La ira y la negatividad a menudo van juntas. Cuando estamos enojados, tendemos a decir cosas negativamente hacia los demás. En lugar de tratar de alentar a los demás, tendemos a criticarlos. Si es usted, hágase este desafío: evite decir algo negativo a quienes le rodean durante las próximas horas de 24. Pase lo que pase, no digas nada negativo o crítico. Después de una hora 24 exitosa, vea si puede extender esa hora a las horas 48.

Piensa en las consecuencias

¿Cuánto tiempo te llevará deshacer lo que dijiste o hiciste cuando estabas enojado? Muchas veces, probablemente, evitaríamos enojarnos y atacarnos si consideráramos las consecuencias de nuestras acciones. Podemos decir algo en un instante de ira y ni siquiera decirlo en serio, pero el poder de nuestras palabras puede durar años. Espere hasta que desaparezca el impulso de ira antes de responder para que no esté pagando un alto precio por su propia ira. Si ha aprendido a ser lento a la ira, será más probable que considere las consecuencias antes de abrir la boca.

No rumiar

Una vaca regurgita y mastica su comida. A veces, cuando estamos enojados, repetimos la situación una y otra vez. Lo jugamos en nuestra mente y pensamos en lo que nos hubiera gustado decir. Esto solo aumenta nuestra ira y en realidad puede llevar a una mala salud física. Simplemente nos estamos llenando de ira, amargura y estrés. En lugar de enojarte, ora por la persona con la que estás enojado. Es muy difícil orar por alguien y permanecer enojado con ellos.

Hebreos 12:15, Cuídense unos a otros para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tenga en cuenta que ninguna raíz venenosa de amargura crece para molestarlo, corrompiendo a muchos.

Preguntas de discusión:

  1. Miren el video juntos o inviten a alguien a resumir el tema.
  2. ¿Cuál es tu reacción inicial a este video? ¿Estás en desacuerdo con algo? ¿Qué sobresalió?
  3. Lee James 1: 19. ¿Qué significa ser "lento para la ira"? Dé algunos ejemplos de lo que parece ser "lento para la ira".
  4. ¿Qué es lo que realmente queremos cuando estamos enojados? ¿Cómo nuestra ira traiciona nuestra verdadera intención y trabaja en contra de lograr lo que realmente queremos?
  5. ¿Cómo puede la negatividad meterse en problemas con los demás? ¿Cómo cambiarían tus relaciones en la vida si fueras menos negativo?
  6. ¿Por qué es importante considerar las consecuencias de tu enojo?
  7. Lea Hebreos 12: 15. ¿Qué fue lo último en lo que pensaste enojado? ¿Cómo te sentiste después de reflexionar sobre tu enojo?
  8. ¿Es la ira una elección? ¿Por qué o por qué no? ¿Cuánto tiene que ver el enojo con el autocontrol? ¿Cuál es tu reacción natural cuando te sientes enojado?
  9. Escribe un paso de acción personal basado en esta conversación.