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Todos nos sentimos culpables de vez en cuando. Nos sentimos mal cuando decepcionamos a alguien o si continuamos en un patrón de pecado que sabemos que está mal. La culpa puede ser útil para nosotros si nos motiva a cambiar. Eso es "buena culpa". Pero, también hay una cosa llamada "mala culpa". La mala culpa puede desviarnos de los sentimientos de condena y sentirnos como un fracaso. La "mala culpa" nos deja con la esperanza de que no podamos cambiar. Entonces, la clave con la culpa es no dejar que la "mala culpa" nos golpee. En cambio, necesitamos usar los sentimientos de culpa para formar buenos hábitos que nos alejen de las cosas pecaminosas y nos lleven a una vida que honre a Dios.

Lo más destacado del vídeo:

  • Identifica tus disparadores. Nuestros hábitos nacen de factores desencadenantes en nuestras vidas. La "mala culpa" puede ser un disparador que nos devuelve a los hábitos pecaminosos que provocaron la culpa y la vergüenza en primer lugar. Y, a corto plazo, nuestros hábitos pecaminosos nos dan algún tipo de recompensa, por lo que queremos seguir haciéndolo. Se convierte en un círculo vicioso de culpabilidad que desencadena hábitos pecaminosos. Necesitamos romper este ciclo al comprender que Jesús nos libera del poder del pecado. No tenemos que ser controlados por las cosas que crean "mala culpa" (Romanos 8: 1-2)
  • Reemplaza los hábitos. En lugar de dejar que los viejos hábitos continúen, podemos optar por reemplazar los malos hábitos por buenos. En lugar de dejar que el enemigo nos detenga con la condena, podemos elegir respuestas piadosas. Algunos hábitos piadosos son: leer y memorizar la Biblia, reunirse con un mentor y confesar tus luchas, y orar para que Dios te dé la fortaleza para superar cualquier cosa que te tiente. (Romanos 12: 1-2)
  • Experimenta la nueva recompensa. En lugar de perseguir placeres temporales que provocan culpa y vergüenza, podemos elegir caminar en libertad a través de Jesús. En lugar de sentirse mal todo el tiempo, podemos sentirnos empoderados para vencer el pecado a través de Cristo que trabaja en nosotros y a través de nosotros. Podemos sentir alegría (2 Corintios 5: 17)

[Tema relacionado: Tu identidad en Cristo]

No permita que la "mala culpa" continúe desencadenando malos hábitos en su vida. En cambio, elija caminar en la libertad que tiene en Cristo y reemplace los hábitos pecaminosos con hábitos piadosos.

Preguntas de discusión:

  1. Miren el video juntos o inviten a alguien a resumir el tema.
  2. ¿Cuál es tu reacción inicial a este video? ¿Estás en desacuerdo con algo? ¿Qué sobresalió?
  3. Cuál es la diferencia entre "Mala culpa" y "buena culpa"? Explique.
  4. ¿Qué típicamente te hace sentir culpa y vergüenza? ¿Qué mal hábito suele desencadenar en tu vida?
  5. Identifica la recompensa temporal que obtienes de tu mal hábito. ¿Vale la pena? ¿Por qué o por qué no?
  6. "Cuando sienta culpa y vergüenza, permita que desencadene buenos hábitos en lugar de hábitos pecaminosos en su vida". Haga una lista de los buenos hábitos que pueden reemplazar a los malos.
  7. Escribe un paso de acción personal basado en esta conversación.